Si tienes una empresa, estos pasos debes seguir para la toma de decisiones acertada

Día a día, todas y cada una de las personas que formamos parte de este mundo, nos enfrentamos a diversas disyuntivas, unas más difíciles que otras, pero que de manera similar necesitan de nuestra intervención para ser solucionadas.

Si esto ocurre a nivel personal, a nivel empresarial no puede ocurrir de manera distinta. Y es que administrar de manera asertiva y concienzuda una empresa no es tarea fácil, y una de las principales situaciones a las que se debe hacer frente en ellas es precisamente a la toma de decisiones.

Entonces, ¿Qué implica la toma de decisiones a nivel empresarial? Pues, sencillamente se refiere a darle solución a un problema que se presenta y que afecta el funcionamiento de la empresa. Dicho problema, surge cuando existe una marcada diferencia entre lo que se presenta en la realidad y lo que se desea lograr o convertir.

En este sentido, para que la toma de decisiones a nivel empresarial se ejecute de manera positiva y satisfactoria, debería considerar una serie de pasos que le aseguren dicho éxito.

Identificación del problema

Como ya se mencionó anteriormente, la toma de decisiones surge a partir de la preexistencia de una situación problemática. Pues bien, en este primer paso se trata de plantear de manera tangible cual es el problema en cuestión. Para ello se debe escuchar a todas las partes involucradas pues en ocasiones, existen distintas versiones de la misma situación.

Pero además se debe estar bien en claro cuál es el problema real, pues en ocasiones lo que creemos es el problema, no es más que un síntoma del mismo, o una consecuencia de un problema mayor que aún no se ha logrado precisar.

Identificación de los criterios para la toma de decisiones.

Bien, ya se tiene en claro cuál es el problema que amenaza a la empresa. Entonces el siguiente paso es definir la manera en la cual se tomarán las decisiones. Pues en el caso de las tomas de decisiones empresariales, pueden existir diversos criterios para ello, por ejemplo si se trata de un problema de rendimiento laboral, puede existir un grupo de personas que consideren que se debe atacar desde la perspectiva motivacional en tanto que para otros se trata más de un problema de errado proceso de selección de personal. Entonces pues, queda unificar los criterios que definirán la toma de decisiones.

Asignación de ponderaciones a los criterios

Puede ocurrir también, que se desee atacar el problema desde múltiples vertientes, esto es válido. Sin embargo, no se pueden ejecutar múltiples y desorganizadas acciones al mismo tiempo. Por ello, es recomendable priorizar.

En conjunto, el personal y el grupo encargado de la toma de decisiones debe asignar una puntuación a los criterios seleccionados en el paso anterior y el que mayor puntuación tenga, será el que determine el eje de acción a seguir.

 Desarrollo de alternativas

En esta fase, se discutirán las posibles soluciones, es decir serán enunciadas según las opiniones de los agentes involucrados.

Análisis de las alternativas

Según los criterios ya establecidos en pasos anteriores, el proceso de análisis de alternativas, debería ser más sencillo y rápido. Puesto que ya se tiene en claro desde cual aspecto se debe atacar al problema en principio.

Selección de una alternativa

Ya valoradas todas las alternativas propuestas, en este momento se procede a decidir cuál será el curso de acción a seguir.

Implementación de la alternativa

Comprende la puesta en práctica de la alternativa ya seleccionada para dar respuesta al problema planteado.

Evaluación de la efectividad

En realidad, la evaluación debería ir de la mano con cada paso en la toma de decisiones. Sin embargo, al final debe verificarse si lo realizado logró dar respuesta al problema planteado en el inicio.